Aprender un idioma no es algo matemático, no existe la fórmula perfecta, todo depende de factores como la edad, la profesión, el estilo de vida, la predisposición de la persona en sí y por supuesto, la persona que imparte las clases, entre otros factores. Por lo tanto desde mi punto de vista no es el dónde sino el cómo. No se trata de aplicar el mismo método sin excepción. La educación es cosa vieja, y se ha ido desarrollando a lo largo de los años, dejando atrás métodos obsoletos y dirigiéndose a la educación que hoy en día concebimos.

Hoy en día el idioma de comunicación por excelencia es el inglés. Los métodos que hoy en día se aplican para aprender idiomas, concretamente el inglés, son innumerables. Las escuelas y academias que imparten clases de inglés de todo tipo y con finalidades distintas cada vez son más, y la explicación es muy obvia. Los españoles estamos a la cola de Europa en el aprendizaje del inglés, y si queremos encontrar un buen trabajo hoy en día,  ya sea en España o en el extranjero, necesitamos disponer de un nivel de inglés mínimo.

Cuando aprendemos un idioma se incide en varias disciplinas. La parte más importante es obviamente el habla, las capacidades orales para desarrollar conversaciones en contextos diferentes. Pero ésta no podría existir sin otras disciplinas que se desarrollan a la vez a otro nivel: la gramática, la escritura, la comprensión oral. Una no existe sin la otra, sino que se entrelazan. Lo que la experiencia me dice es que se debe incidir en la primera, la disciplina oral, pero al mismo tiempo se tiene que interconectar con las otras disciplinas. A lo largo de los años se ha demostrado que durante los años de colegio e instituto los libros inciden muchísimo en la gramática, que por supuesto es importante. El problema radica en que se deja a un lado la disciplina que desde mi punto de vista se encuentra en el centro a la hora de aprender el idioma, el habla. En los últimos años se observa una tendencia a integrar asignaturas más comunicativas en las aulas a modo optativo, y es algo muy positivo, pero no suficiente. Se recibe mucha información pero no se interconecta y no se pone en práctica, es esencial que los alumnos pongan en práctica lo que aprenden por escrito para poder asimilarlo y entenderlo.

Hace unos años que colaboro estrechamente con Open Roads y siempre han entendido este aspecto. Aunque su producto principal son los cursos de inglés en el extranjero, de los que también he formado parte, siempre han tenido presente la importancia de la comunicación y la “puesta en práctica” de los conocimientos que los alumnos aprenden en el colegio. Por eso desde hace años he visto evolucionar a muchos de sus estudiantes gracias a los programas de inmersión lingüística de los que disponen.

Àngela Francés Gandia

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